La playa me da ganas de comer

Cada vez que vuelvo de estar un rato en la playa, me comería una vaca. Cosa que no entiendo. Que tendrá que ver el ir a la playa con las ganas de comer.

Lo normal es que tengas sed, por aquello de estar unas horas al sol (no más de dos, ni aguanto más ni quiero aguantar más).

Cada año voy más preparada. No me falta el sombrero, las gafas de sol, la revista del mes (glamour, vogue o el suplemento de El País), las cremas (una para la cara, dos para el cuerpo y otra para los labios), la toalla, el botellín de agua congelada, un libro y el ipod. Y realmente lo que pasa es que voy super cargada y uso la mitad de las cosas, pero “y si…” Nunca se sabe.

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2 pensamientos en “La playa me da ganas de comer

  1. Yo soy de las que se van con la toalla, el libro y las cremas, pero nada mas!
    Aunque luego siempre llega Mai con la tortilla de patatas y el agua congelada jiji.
    Besitos!

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